Sobre el Nacionalismo Patriótico Dominicano y sus Estrategias

El Nacionalismo patriótico dominicano, no es pura y simplemente, una resistencia contra el imperialismo, la supremacía, el sectarismo racista y el odio haitiano, empeñado en ocupar el territorio dominicano, y desmantelar nuestra República.

En su historia de forjacion nacional, los entonces criollos "de la tierra" asentados en la Isla, debieron antes que nada, luchar para sobrevivir a los repartos, cesiones y luchas imperiales de entonces, siglos XVI-XVIII, por el territorio, y la afirmación de una nueva identidad, amalgama humana y social, fruto de este accidentado y cohesionado proceso histórico de lucha.

Los dominicanos debimos luchar siempre por nuestra tierra y nuestra identidad, antes, durante y después de la proclamada independencia nacional, de la Restauración de la República, y las sucesivas invasiones norteamericanas.

Así se forjó nuestro carácter nacional y nuestro destino común, preñado de luchas, de trabajo tesonero en una tierra primada y bienhechora.

Sin embargo, Haití ha sido siempre, y a través de toda nuestra existencia, una razón muy poderosa para preservar nuestra supervivencia y reafirmacion como dominicanos.

Haití representa para nuestro pueblo, para nuestra cultura, y nuestros valores y carácter colectivo, independientemente del nivel de desarrollo que puedan alcanzar, un desafío permanente, porque constituyen, la vorágine primitiva, y la tierra arrasada, por su origen y naturaleza propia, etnológica y ancestral.

Porque ningún invasor como Haití, ha pretendido adueñarse, mantenerse, desalojar, "echar" a los dominicanos de nuestra tierra, e implantarse aquí, como su tierra y ejercer dominio propio.

Hoy, pasadas la década de guerra con los haitianos, la guerra fría, la intervención del 1965, y las diversas injerencia extranjeras, y nuestras conquistas democráticas, nuestro problema capital, central y prioritario, sigue siendo Haití.

Paradojica e increíblemente, los principales y más sordidos, infamantes y peligrosos atentados, erosiones y embestidas contra nuestra soberanía y existencia territorial, poblacional y jurídica, han provenído de múltiples y poderosos esfuerzos, de entidades mundiales, y de acosos imperiales sin precedentes en nuestra historia moderna.

Todo a causa de Haití, y en apoyo de las pretensiones Haitianas o usando a Haití como "Caballo de Troya".

Pero con Haití, viene aparejado todo una nueva teoría mundial, el "globalismo" como nuevo paradigma ideológico de vida y convivencia colectiva que se pretende imponer a nuestro país.

Sin embargo, el Nacionalismo dominicano, para presevar los atributos de nuestra patria consagrada como República y Estado, ha tenido que luchar, y asumir una firme resisten contra esa "Agenda globalista" que coincide con el empeño y los propósitos haitianos, y de sus impulsores y aliados, la poderosa, aunque minoritaria facción dominicana prohaitiana, hoy aliada a un empresariado rentista anti nacional, y de los organismos multilaterales e internacionales, encabezados por la ONU y la Unión Europea, que han asumido esta agenda y apoyan en nuestro país, de manera intensiva, logística y financieramente, el trabajo que desarrollan estos grupos.

Por cierto, los "aliados" de los haitianos, los protegen y los quieren, pero solo en República Dominicana, no en sus propios países. Pero igualmente, mucho menos en sus casas, y entre sus familias. Los quieren, pero a cargo del Estado dominicano.

La Agenda global asume la ocupación haitiana en nuestro país y la suplantación Dominicana, con la idea de imponer una mayoría étnica uniforme, para el eventual control político, e institucional.

Una mayoría de consumidores, dependientes de un mercado de importaciones y de las ayudas humanitarias internacionales, como instrumento de control.

Asumen los intereses especiales, la Agenda LGTB, el aborto, y la transformación de la familia basada en sexo biológico, por sexo de percepción.

No es casualidad por ello, que hace poco tiempo desde la Procuraduria General de la República, se emitiera una peculiar resolución mediante la cual "se ordenaba atender a las personas de la forma y manera en que se percibieran".

Como tampoco es casual, aunque así lo parezca, la reciente decisión del Tribunal Constiticional dominicano, modificando un reglamento sobre la conducta sexual de los miembros del orden y la seguridad nacional.

En ese mismo orden, el globalismo apoya que menores transicionen sus sexualidad hormonal y su sexualidad orgánica, impulsando un masivo adoctrinamiento mediático y cultural.

Asumen un nuevo concepto de la criminalidad, y el delito, partiendo de la "compensación social", donde el infractor y el delincuente reciben un tratamiento de "victimas", y por tanto implica una modificación de las normas punitivas.

Esta concepción implica un profundo cambio en la política de seguridad nacional, ciudadana, y de las medidas de control social, de ley y orden.

Asumen la "desaparición" de las fronteras nacionales y abogan por "el país mundial" donde todos somos "ciudadanos del mundo".

El Nacionalismo dominicano defiende la cultura nacional basada en nuestras tradiciones y valores históricos, y asumimos tambien la cultura universal.

Creemos que gobernar es una responsabilidad, primero con el Legado fundacional de la patria, y luego con las soluciones efectivas a los problemas colectivos, materiales y sociales del pueblo, más allá de admitir soluciones populistas insolventes, para satisfacer cuotas políticas y clientelas.

Muchos problemas nacionales nunca se resuelven porque desde el Estado, se evaden confrontar intereses, económicos y populares, por razones estrictamente electoralistas disolventes.

Por encima del asistencialismo improductivo, el Nacionalismo cree en el trabajo como mérito de vida y motor del desarrollo.

Creemos en una educación de calidad u disciplina.

Que los centros de estudios superiores no pueden ser un "barril sin fondo", para el enriquecimiento de grupos y propietarios, al margen del compromiso nacional y las estrategias de desarrollo.

La salud pública y las escuelas dominicanas necesitan una nueva gerencia, basada en control financiero, directivos y docentes por méritos no por sindicalismo, formación patriótica y cívica, utilización del tiempo, disciplina y orden.

La universidad del Estado tiene que cambiar el régimen de elección de sus autoridades, eliminando las prácticas mediocres de clientela partidaria y clanes académicos, y asumir una autonomía restringida, e invertir en prioridades estudiantiles, docentes, e investigación. Que los profesores y estudiantes puedan almorzar en un comedor decente, usar baños y áreas limpias, tener aulas confortables y recursos docentes de calidad.

La Universidad Estatal dominicana tiene que ser un templo para el conocimiento y el desarrollo integral de sus miembros, con calidad y comodidad, con orden y respeto.

Nuestros hospitales públicos tienen que ser para ministros, altos cargos, congresistas, militares, como para el pueblo en general. Para eso se requieren servicios de calidad.

Necesitamos una nueva doctrina militar, basada en la defensa nacional y territorial.

Creemos en el servicio militar obligatorio, desde los 16 años para todos los jóvenes.

Creemos en un ministerio público como brazo armado, y músculo operativo del Estado ante la Justicia. Como de igual manera creemos en el "Fiscal independiente" para casos especiales de alto perfil e interes público.

Creemos que hay que limpiar el Estado de la piñata y el reparto, eliminando cientos de instituciones que "no sirven para nada" y se gastan millones del presupuesto nacional, que tienen que invertirse en educación, seguridad, vivienda y empleo para los jóvenes.

En medio ambiente aplicar la "política forestal "Candelier", y una protección absoluta a la biodiversidad.

Por tanto, el Nacionalismo tiene una agenda de gobierno, para recuperar el pais.

No tenemos que ser coletilla de partidos que nada tienen que ofrecer a nuestro pueblo, más que corrupción, demagogia, narcotrafico, e incapacidad.

Los nacionalistas tenemos los hombres y mujeres para gobernar y transformar este país, y convertirlo en el más prospero, seguro, organizado, educado y progresista de las Américas y de todo el Caribe.

Solo nos falta el proceso unitario y los candidatos. Y tenemos muchos, hombres y mujeres excepcionales, honrados, decentes y muy buenos, en todo el pais.

Estamos en el momento y hora propicios para emprenden esta noble tarea, la construcción del poder para un gobierno Nacionalista en RD.

Dr. Robert Cabral

Movimiento Patriotico y Nacionalista Dominicano

Victoria Patriótica

Accion Patriótica

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