La República

Yaque del Norte: una garantía para la vida, iniciativa del Ing. Tito Bejaran

Riesgo de inundaciones repentinas, cientos de agricultores viendo peligrar sus cosechas y quedar sin el sustento de sus familias, y algo no menos importante, la fuerte contaminación. Es el panorama que ocurre actualmente con uno de los afluentes más importantes del país: el río Yaque del Norte.

Las voces por su rescate suenan por doquier y los proyectos para ello nunca han faltado, pero la cuantiosa suma para lograrlo es cuesta arriba, a juicio de los promotores para logar que vuelva a su normalidad.

Con el propósito de evitar siga perdiendo vitalidad, el Gobierno creó la Comisión Presidencial para el Ordenamiento y Manejo de la Cuenca del Río Yaque del Norte, a finales de enero de este año, tras declarar su rehabilitación como prioridad nacional.

Cinco meses después, el pasado ocho de julio el presidente Danilo Medina aprobó la propuesta que presentó esa comisión, con una inversión de RD$664.5 millones, para ejecutar planes a corto plazo.

En una primera etapa se contempla aumentar y proteger los almacenamientos de agua; controlar y disminuir la contaminación e incrementar la eficiencia en el uso del líquido.

Pero su rehabilitación completa conlleva, además, planes a mediano y largo plazo, que no fueron incluidos en el presupuesto inicial, por su alto costo.

Con 296 kilómetros de largo, es considerada la cuenca más grande e importante del país, desde donde se alimentan varias presas, como las de Tavera y Monción, así como canales de riesgo de las principales provincias del Cibao, en un recorrido que se inicia en la Loma La Pelona de la Cordillera Central, desa-guando cerca de San Fernando, en la Bahía de Montecristi.

Pero no solo alimenta presas y canales, también sirve para regar la producción agrícola de 37 municipios que componen las provincias Montecristi, La Vega, Valverde, Santiago Rodríguez, Dajabón y Santiago.

Todo esto peligra con el gran cúmulo de sedimento en su cauce y la deforestación que por años vienen mermando las aguas de este afluente, a juicio de Miguel Bejarán, uno de los propulsores para su rehabilitación. Todo esto sumando a los efectos secundarios generados por las presas, por el caudal que se le quita al construir ese tipo de obra.

“Cuando tú construyes una presa le está quitando caudal al río para acomodar la presa, al hacer eso disminuye la velocidad del río, porque a menos agua menos velocidad, al disminuir la velocidad del río disminuye su velocidad de arrastre y se van acumulando más residuos”, explica Bejarán, al hacer referencia a al sedimento que se acumula en el río.

Dijo que han contratado expertos en áreas de manejo de cuencas, para estudiar el impacto de los daños, pero que el afluente ocupa una extensión muy amplia, lo que dificulta su saneamiento completo por la cuantiosa suma que conlleva.

Entiende que el dragado y los muros de contención ayudarían a solucionar las inundaciones que se provocan cuando llueve o se desfoga alguna presa.

Hay lugares que tienen hasta 14 metros de sedimento, respecto al perfil de hace 30 años, según han demostrado algunos estudios que se le han realizado.

“Uno de los componentes de intervención que nosotros hemos sugeridos, y que ya entregamos al ministro (de la Presidencia) Montalvo, para que lo tomara en consideración, es el dragado del río desde Mao hasta Montecristi, es un componente de mediano plazo, porque es una obra que si se hace como nosotros la diseñamos, tomaría dos años para ejecutarse y costaría aproximadamente unos mil cien millones de pesos”, puntualizó.

Ecosistema
Su impacto. La sostenibilidad de ese gran ecosistema que compone la cuenca del río Yaque del Norte y sus afluentes es un espacio vital para la población del Cibao, ya que es el principal productor de arroz, banano, ganadería y otros productos de importancia para la alimentación y tiene varias infraestructuras hidráulicas.

“Entonces preservar ese ecosistema, darle continuidad en el tiempo será una garantía para la vida, porque sin agua no hay vida, sin medioambiente sano no hay vida, de modo que entiendo que fue muy acertada la decisión del presidente, de designar esta comisión, que dio paso a la creación del consejo, y a la creación del plan estratégico para las medidas que hay que tomar”, valoró Bejarán.

La cuenta no solo es un espacio físico, sino algo vital donde los usuarios del sistema se benefician en su conjunto y procurar que no se desborde es garantizar la sostenibilidad de la agricultura en el bajo Yaque del Norte.

Por el Lic. Felix Matos

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