James Bond nació el 22 de enero de 1909 en la R. Dominicana

Porfirio Rubirosa tuvo una vida de lujo, amantes y desenfreno. Inspiró a Ian Fleming para crear el personaje, pero colaboró con el dictador Rafael Trujillo y habría participado de varios asesinatos.

Una noche de julio de 1965 se celebraba en Paris una exclusiva fiesta en el famoso club Jimmy’s. La gente más chic de la ciudad se había reunido en honor al “playboy” dominicano que había sido premiado con la Coupe De France de polo. El anfitrión de 56 años, Porfírio Rubirosa o Rubiera una de las figuras más populares del momento, la envidia de los hombres y el sueño de muchas mujeres.

Al acabar la fiesta, el diplomático, piloto automovilístico, jugador de polo y, según dicen, buscador de tesoros en el Mar Caribe que había estado casado en cinco ocasiones, tomó los mandos de su flamante Ferrari 250 GT y a toda velocidad puso fin a su vida de James Bond tras estrellarse contra un castaño accidentalmente.

Su última pasión más excéntrica fueron las carreras de coches. En junio de 1950 participó por primera vez en las 24 Horas de Le Mans (JEAN JACQUES LEVY (AP))

Su última pasión más excéntrica fueron las carreras de coches. En junio de 1950 participó por primera vez en las 24 Horas de Le Mans (JEAN JACQUES LEVY (AP))

La historia de su muerte es un claro ejemplo de la vida de lujo y desenfreno de Rubirosa, un hombre con muchas leyendas que nació el 22 de enero de 1909 en San Francisco de Macorís, en la República Dominicana.

Fue el pequeño de tres hermanos y su familia era de clase alta. Se trasladó a vivir a París, donde su padre desempeñó el cargo de jefe de la Embajada de la República Dominicana. Se quedó en París hasta que cumplió los 17 años y decidió volver a su tierra natal para estudiar Derecho. Además, al terminar la carrera se alistó en el Ejército.

Su fama de conquistador incomparable es lo que le llevó a ser señalado como la principal inspiración del novelista inglés Ian Fleming para crear a su mítico personaje “con licencia para matar”, el seductor James Bond.

Su fama de conquistador incomparable es lo que le llevó a ser señalado como la principal inspiración del novelista inglés Ian Fleming para crear a su mítico personaje "con licencia para matar", el seductor James Bond (JEAN JACQUES LEVY (AP).

Su fama de conquistador incomparable es lo que le llevó a ser señalado como la principal inspiración del novelista inglés Ian Fleming para crear a su mítico personaje “con licencia para matar”, el seductor James Bond (JEAN JACQUES LEVY (AP).

Como él, que en cada película aparece con una nueva amante, Rubirosa tiene una de las listas de conquistas más largas de la historia con mujeres poderosas y mitos del cine como Marilyn Monroe, y es por ello que también se le conocía como “el conquistador del Caribe”.

Lo cierto, es que aparte de los mitos sexuales en los que dicen estuvo involucrado con las mujeres más ricas del mundo, también hizo gala de un lado más peligroso en sus años de colaboración junto al régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo.Presuntamente, podría haber participado como autor de varios de los asesinatos políticos que tuvieron lugar en la República Dominicana por aquella época.

Su primera conquista fue Flor de Oro Dominicana Trujillo Ledesma, hija de Trujillo, quién se convertiría en su primera esposa.

El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo (AFP).

El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo (AFP).

​Se convirtió en millonario tras este enlace, brindándole un status que le permitió viajar por todo el mundo. Desempeñó un cargo como embajador de República Dominicana en varios países de Europa e Iberoamérica.

De toda esa historia se llevó a uno de sus mejores amigos, el hijo del dictador dominicano, Ramfis Trujillo, con el que compartió algunas de sus “mejores” hazañas en Hollywwod. La ciudad del cine fue testigo del despilfarro de estos dos jóvenes de clase alta, que adquirían costosos regalos para pretender a las mujeres más populares del momento.

Sin embargo, Rubi siempre destaco por sus aires de playboy y su gran carisma. Un hombre persistente, dotado del don de la palabra que sabía hacerse desear por la gente. Sin duda fueron aquellos rasgos de su personalidad los que le encumbraron a disfrutar de la vida de un rey sin mover apenas un dedo.

Fue diplomático, piloto automovilístico, jugador de polo y, según dicen, buscador de tesoros.

Fue diplomático, piloto automovilístico, jugador de polo y, según dicen, buscador de tesoros.

​Su matrimonio con Flor de Oro terminó debido a las continuas infidelidades de Rubirosa. Seguidamente conoció a la actriz francesa Danielle Darrieux que en ese momento era toda una estrella. Se casaron pero, al igual que en su anterior matrimonio, los continuos adulterios fueron el detonante del divorcio.

A ésta le sucedió Doris Duke, una de las mujeres más ricas de la historia. La duración del romance no superó los dos años y estuvo marcado por las excentricidades de ambos, grandes amantes de las colecciones de arte y objetos de valor incalculable. Su divorcio también estuvo marcado por la riqueza, ya que Rubirosa heredó una flota de pesca frente a África, un bombardero B-25, una casa del siglo XVII en París y varios coches de lujo, además de una cuantiosa pensión alimenticia hasta su divorcio. Un negocio inmejorable.

Solo hubo una mujer que se resistió a los encantos de Rubirosa y fue Zsa Zsa Gabor, una de las actrices húngaras más famosas de la década de los 50.

Solo hubo una mujer que se resistió a los encantos de Rubirosa y fue Zsa Zsa Gabor, una de las actrices húngaras más famosas de la década de los 50.

Después de Duke llegaría Bárbara Hutton, conocida por la prensa como la pobre niña rica, quien era la heredera de la cadena de supermercados Woolworths. Su matrimonio no duró demasiado debido a los excesos y la adicción de Hutton por las drogas y el alcohol.

Su última mujer fue la joven actriz francesa de 19 años Odile Rodin. En su larga lista de amantes y conquistas aparecen actrices de la talla de Kim Novak, Rita Hayworth o Marilyn Monroe. Solo hubo una mujer que se resistió a los encantos de Rubirosa y fue Zsa Zsa Gabor, una de las actrices húngaras más famosas de la década de los 50, quién no sucumbió ante el hechizo del dominicano.

Su vida fue de película. Y también un libro.

Su vida fue de película. Y también un libro.

Su última pasión más excéntrica fueron las carreras de coches. En junio de 1950 participó por primera vez en las 24 Horas de Le Mans junto a su socio Pierre Leygonie, aunque en esta ocasión, como ocurrió el día de su muerte, su coche tampoco llegó a la meta.

Notimérica.

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