La República

Guardia RD no pudo contener emigracion masiva haitiana por frontera

Adriana Peguero
Santo Domingo
Un clima de tensión caracterizado por asesinatos, múltiples denuncias de robos, pleitos entre inmigrantes con dominicanos, el secuestro de dos criollos, el trasiego de miles de haitianos que intentaron penetrar de forma ilegal a este territorio y las protestas en Haití, empañaron la convivencia en las cinco provincias fronterizas en el año que concluye.

Las dificultades iniciaron el día 6 de enero, cuando el Gobierno dominicano tomó la medida de cerrar la frontera para impedir el regreso de al menos mil obreros haitianos que no tenían documentos legales para entrar al país, lo que provocó la suspensión del mercado binacional por varios días en la provincia Dajabón.

En ese momento, fue preciso el envío de un contingente militar del Comando Regional Noroeste, para poner el orden y evitar tragedias.

Cada año se presentan situaciones de tensión en la frontera, cuando centenares de haitianos intentan regresar sin documentos a República Dominicana o con documentos falsos del Plan de Regularización.

Restricciones

A mediados de enero del presente año, las autoridades haitianas volvieron a prohibir la entrada de 23 productos dominicanos a su territorio por la zona fronteriza, lo que provocó un caos en el intercambio comercial durante varias horas y gran descontento de los comerciantes. En esos días, el mercado binacional a lo largo de la frontera cerró, pero más tarde abrió en un 10%. Tanto los dominicanos como los haitianos consideraron que se trató de una medida arbitraria y sin justificación, que afectó su medio de subsistencia.

En esa ocasión se impidió entrar a la vecina nación los espaguetis, el cemento, arroz, harina y vegetales, entre otros productos comestibles, medida que fue calificada como abuso del gobierno del vecino país por sus mismos ciudadanos.

En febrero también un grupo de haitianos escenificó desórdenes en el mercado binacional de esa zona fronteriza, para robar las mercancías que venden sus compatriotas, lo que provocó que decenas de personas huyeran por temor y el mercado quedara literalmente vacío.

De caos en caos

Fruto de las dificultades y el caos que ocurre con frecuencia en la línea limítrofe, diputados de los tres partidos mayoritarios y pobladores de las provincias Monte Cristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales, consideran que esa zona se está convirtiendo “en un barril de pólvora”.

Y es que, no bien termina de normalizarse la situación en la frontera norte, cuando el 16 marzo el mercado de Pedernales que se instala los lunes y los viernes se realizó, pero con los mercaderes cada uno en su territorio, separados por un portón. Esta fue la reacción por el caso de una pareja de esposos dominicanos asesinados por haitianos que trabajaban en su finca, quienes huyeron a su país luego de cometer el hecho.

Ese hecho provocó que cientos de haitianos se vieran obligados a retornar “de forma voluntaria” a su país por temor a un grupo de dominicanos que les dio hasta las 10:00 de la mañana del día 13 marzo para que abandonaran la provincia Pedernales, o de lo contrario actuarían en su contra.

Fue preciso, entonces, que las autoridades, Policía Nacional, Ejército y el Cesfront reforzaran la seguridad en la provincia, dado que había mucha tensión entre sus pobladores, los cuales recorrían las calles en guaguas anunciadoras pidiéndoles a los haitianos que se fueran a su territorio para así evitar represalias.

En esa ocasión se suspendió el mercado binacional y las familias encendieron velas frente a sus casas en señal de luto e impotencia por los asesinatos.

Las víctimas fueron el agricultor Julio Reyes Pérez, de 66 años de edad, y su esposa Nereida Urbáez, de 55 años, quienes fueron atacados a machetazos cuando llegaban a su vivienda, y despojados de una motocicleta.

En medio de la situación que se generó, familias haitianas fueron atacadas por encapuchados que les incendiaron sus viviendas en Mencía, Aguas Negras, Los Corrales, Ávila y otras comunidades donde la presencia de los extranjeros es alta, los cuales asumieron “el estado de sitio”.

Otros hechos

En mayo circuló un video que se hizo viral, en el que se observaba a un haitiano con un machete en las manos haciendo huir a dos soldados del Ejército Nacional, luego de que estos intentaran someterlos a la obediencia por cometer hechos delictivos de este lado de la frontera, situación que, aunque no causó mayores consecuencias, llenó de ira a muchos dominicanos.

Mientras que en noviembre, el cardiólogo Pedro Ureña fue secuestrado y despojado de una motocicleta por una turba de haitianos en la frontera.

El hecho quedó grabado en un video y se ve cuando el especialista fue retenido, junto a otros dominicanos que le acompañaban, por ciudadanos haitianos armados con palos, cuchillos y otros objetos.

“Estábamos saliendo de Bahía de las Águilas y nos orillamos por la carretera Internacional, aproximadamente a 25 kilómetros de Restauración cuando apareció una turba de más de cien personas que nos rodearon y nos quitaron celulares, billeteras, dinero, y todos los motores”, narró el doctor Ureña.

Contó que pudieron salir luego de dos horas y media porque dos compatriotas les dijeron a los secuestradores que ellos eran americanos.

HECHOS QUE ALARMARON LA FRONTERA Y EL PAÍS

En abril, un chofer de nacionalidad dominicana fue secuestrado en Haití y días después fue liberado por las gestiones del gobierno domininicano.

Se trata de Kairon Antonio Peralta Arias, quien de acuerdo a las informaciones ofrecidas por familiares, fue contratado por una mujer para trasladar un grupo de misioneros a Haití, servicio por el cual cobraría 74,000 pesos.

A finales de julio, el ministro de Defensa, teniente general Rubén Paulino Sem, anunció el reforzamiento de todos los puntos de la frontera, debido a que en ese momento en Haití se desarrollaba una huelga en rechazo por el aumento en los precios de los combustibles, dispuesto por el gobierno de ese país. Se recuerda que en octubre de este año disminuyeron las visitas a mercados fronterizos por los disturbios del otro lado de la frontera.

Esos hechos provocaron que a lo largo de todo el año se estuvieran enviando soldados a reforzar la vigilancia en la frontera, para evitar el ingreso de indocumentados, elevando a más de 7,000 los militares establecidos en la zona.

El año cierra con el anuncio del envío de otros 600 soldados a proteger la franja fronteriza.

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